No toda ley ni contrato-ley es
legítima. Cuando arbitrariedades, estafas, engaños... afectan nuestros
derechos, cuando los aplicadores de la ley no sancionan a estos delincuentes
que enmascarados en la postura de la amistad y la confianza, nos roban
sinvergüenzamente, no queda más que el irrestricto derecho de oponerse a todo
tipo de pedanterías legales con todo la sabiduría que nos brinda la
sensibilidad de haber aprendido a crear y recrear el mundo con El Arte.
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