La posición radical en la balanza
la lleva el asesino y no el defensor.
No es radical el que defiende lo
suyo y a los suyos. No es una cuestión de mala definición, sino de mala
asignación, puesto que el que defiende lo suyo y a los suyos, es accionario de
la defensa de sus derechos [propios y colectivos], con lo que el término “radical”
no encuadra en los defensores y sí en el que cerrándose a un daño inminente,
con posición gubernamental, elije encarcelar, golpear, perseguir, asesinar y
acribillar salvajemente al que debería cuidar.
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